En el mes de Mayo vino por fin la posibilidad de poner a prueba el plan de 10k sobre el que trabaje en el verano.
La Maraton de River fue la carrera elegida para medir la efectividad del plan, para medir si el trabajo estuvo bien realizado y para medir si el plan fue apto para mi estilo de corredor.
Esta carrera tuvo para mi un detalle particular, nunca me habia sentido tan solo en una carrera, si bien estaba acompañando de miles de hinchas de River, entre todos ellos, no habia ningun conocido, ni de mi familia ni de mi grupo de corredores.
A pesar de todo, me senti como nunca, mi rutina previa a una carrera volvio a la normalidad y sentia un entusiasmo aparte por participar en un Maraton que represente al club del cual soy Hincha.
Sali de casa con amenza de lluvia, un clima ni calido, ni frio, no habia viento en superficie, digamos que estaba apto para el desarrollo de la actividad fisica, descanse bien, me levante muy bien, viaje bien, llegue con el tiempo suficiente para depositar mis pertenencias en el guardarropa, pasar por los sanitarios, hacer una buena entrada en calor y colocarme bien adelante en la largada cosa de poder trabajar comodo sobre un buen tiempo.
Fue una buena carrera con un recorrido llano a lo largo de los 10k, en direccion al centro por Figuero Alcorta hasta un poco mas alla de pasar la Avda. Dorrego, para dar la vuelta y regresar por el mismo lugar con el atractivo agregado que antes de cuzar el arco de llegada habia que dar la vuelta por la pista atletica del Estadio Monumental.
En 19 minutos pase por los pirmeros 5k, tiempo que me daba una sensacion de que si podria sostener los restantes 5k con la misma intensidad podria llegar a completar la carrera por debajo de los 40 minutos, sin embargo en el km 7 tuve una rara sensacion en el cuerpo, me dolia la mitad del pecho al respirar, sentia como que se me habia cerrado la traquea, como que el aire no llegaba a los pulmones, tuve que bajar un poco la intensidad, por lo menos un poco mas de un kilometro, hasta que volvia sentir que respiraba normal, esta recuperacion me permitio retomar los ultimos kilometros con muchas ganas y dar la vuelta dentro del estadio con todas las energias, al salir del estadio y retomar Figuero Alcorta en direccion a Udaondo, a poco mas de 100 metros se encontraba el arco de llegada, al ver que el reloj marcaba 39 minutos, me llene de emocion por saber que terminaria la carrera en 40 minutos, por darme cuenta que el plan trabajado fue un exito y por saber que todavia puedo seguir trabajando para mejorar.
domingo, 9 de junio de 2013
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